Zarandeo en los rieles
resbalando en la escarcha de los pastos.
La bombita conciencia intermitente
pestañea duditativa de claridad,
mientras bocinazos de sordera
transan a un labio leporino.
Enredados abrazos desatados
tropezando con cordones corazones.
La bendita tanguita voladora
planea sobre el cavado casino de excitaciones
(hay un vino que no fue hacia Uva
poniendo soja sobre la parrilla).
Escalofriantes intemperies fogosas,
derretidas sorpresas vicerales.
Solo queda un heroico suspiro
en el aire acondicionado de alma,
laverraps de sucios platos llenos
y cocineros camuflados con la plancha.
Coleando maniobras en el mapa
con un volante invariable de turismo,
amorosas puteadas de un poeta chistoso
que no encuentra rima de su testamento.
Los calabozos insomnes de los sueños
cantan afónicas pesadillas sinfónocas.
Lecturas carcajeadas y escritos lloriqueados,
la tinta en la sangre y las hojas en los pasos.
Chapoteo bailable de exclamaciones
bucean pateando interrogantes.
Las brazadas de la pluma pescadora
pierden carnadas en la correntada de sensaciones.
La tinta está en la sangre
y las hojas en los pasos.
Nico 2010
resbalando en la escarcha de los pastos.
La bombita conciencia intermitente
pestañea duditativa de claridad,
mientras bocinazos de sordera
transan a un labio leporino.
Enredados abrazos desatados
tropezando con cordones corazones.
La bendita tanguita voladora
planea sobre el cavado casino de excitaciones
(hay un vino que no fue hacia Uva
poniendo soja sobre la parrilla).
Escalofriantes intemperies fogosas,
derretidas sorpresas vicerales.
Solo queda un heroico suspiro
en el aire acondicionado de alma,
laverraps de sucios platos llenos
y cocineros camuflados con la plancha.
Coleando maniobras en el mapa
con un volante invariable de turismo,
amorosas puteadas de un poeta chistoso
que no encuentra rima de su testamento.
Los calabozos insomnes de los sueños
cantan afónicas pesadillas sinfónocas.
Lecturas carcajeadas y escritos lloriqueados,
la tinta en la sangre y las hojas en los pasos.
Chapoteo bailable de exclamaciones
bucean pateando interrogantes.
Las brazadas de la pluma pescadora
pierden carnadas en la correntada de sensaciones.
La tinta está en la sangre
y las hojas en los pasos.
Nico 2010

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